La responsabilidad también es amor propio.
Hay semanas en las que todo se junta.
Personas de viaje.
Bajas inesperadas.
Nuevas incorporaciones que requieren tiempo, energía y cabeza.
Días en los que no hay hueco ni para respirar.
Cuando esto pasa, a muchos nos ocurre lo mismo: cuesta ver el horizonte.
No porque no sepamos a dónde vamos, sino porque los problemas se nos ponen demasiado cerca de la cara.
Y aun así, seguimos.
Seguimos no por obligación ciega, ni por miedo, ni por quedar bien.
Seguimos por algo mucho más profundo: responsabilidad.
Pero no entendida como carga.
Sino como lo que realmente es: un acto de amor propio.
Responsabilidad es respetarte lo suficiente como para no hacer las cosas a medias.
Es cuidar tu trabajo porque es parte de ti.
Es no fallar —no por quedar bien con otros— sino porque tú sabes quién eres cuando haces las cosas bien.
En marketing pasa exactamente lo mismo.
Las marcas que funcionan no son las que gritan más fuerte,
sino las que sostienen su mensaje incluso cuando el día a día aprieta.
La responsabilidad construye confianza.
La confianza construye reputación.
Y la reputación, a largo plazo, es lo que vende.
Pezfectos va de eso.
De entender el marketing no como un truco, sino como una extensión coherente de lo que somos y de cómo trabajamos.
Si alguna vez sientes que todo pesa, recuerda esto:
si sigues ahí es porque te importas.
Y porque tu trabajo también importa.
Seguimos.
— Julio
PEZFECTOS · Marketing para comercio local
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